La única película por el momento de Amit Saxena se trata de una cinta de cine negro hecha en Bollywood. Eso no quiere decir que este hecha al estilo de la cinematografía hindú; para empezar este título carece de números musicales, tan solo dos canciones interpretadas por Bipasha Basu a modo de videoclip y por otro lado algo aun más inédito en el cine indio más comercial, la mostración de besos.
Jism tiene el honor de ser una de las primeras películas tórridas de Bollywood en tener gran éxito entre el publico, pero tras su visionado se demuestra que tiene poco más que ofrecer, una producción de bajo presupuesto protagonizada por John Abraham, actor que no acaba de despegar como estrella.
Se trata de una película en la que una femme fatale engaña a un hombre para que este le ayude a deshacerse de su marido, que por supuesto es millonario, para irse con un tercero. Con reminiscencias de El cartero siempre llama dos veces (1981) de Bob Rafelson y Fuego en el cuerpo (1981) de Lawrence Kasdan, Jism capea como puede las restricciones morales del cine de Bollywood para elaborar un relato pesado que lleva a un final predecible.
La película carece de la estética hindú pero no de la moral que rodea la producción india, por otro lado busca cierta modernidad occidental, tanto en los espacios como en los vestuarios, incluso aparecen bastantes diálogos en ingles. Sin embargo la cinta carece de la buscada mentalidad occidental, se pierde en la forma sin llegar a profundizar en una confrontación de mentalidades dando lugar a un relato desarraigado culturalmente.
El lado oscuro del deseo (Jism, 2003)
12/10/08
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Etiquetas: Bollywood
Kabul Express de Kabir Khan (2006)
2/9/08
Kabul Express es una producción atípica dentro de la industria de Bollywood. En primer lugar por el realizador: Kabir Khan realizador de documentales. Este aborda su primer film de ficción desde un punto de vista crítico poco usual en el cine indio. Y en segundo lugar, porque rompe con la industria de Mumbay, tanto por la duración, tan solo 106 minutos aunque eso si con interludio, como por la inexistencia de números musicales.
La película tiene su punto de partida en el ataque a las torres gemelas y la posterior guerra de Afganistán. Sin embargo, esta se centra en las consecuencias de una guerra oficialmente finalizada pero que todavía continua. La labor de Khan tras la cámara consiste en reflejar sus experiencias como documentalista tras caer el gobierno talibán en Kabul. El director no se limita a reflejar en la película los efectos de la guerra, sino que decide rodar la cinta en Afganistán, en medio de todo el alboroto tras la guerra. En la que el director deja entrever un acento a cinema verité, a través de la utilización de talibanes, muyaidines, y otros personajes reales dentro de la película, o al menos todo lo que permite una industria tan sumamente sesgada estética,política e ideológicamente como es la de Bollywood.
Khan nos muestra 48 horas en la vida de dos periodistas indios que van a entrevistar a unos talibanes a Afganistán. La entrevista no tiene lugar pero en el camino de vuelta la pareja de reporteros y su guía, un afgano que odia a los talibanes, son secuestrados por un talibán, que en realidad es un exmilitar paquistaní, que trata de llegar a la frontera con Paquistan para poder llegar a su país con total impunidad, a mitad de camino se encontraran con una foto periodista norteamericana.
Nos encontramos con una película de carácter apolítico, en este aspecto la podríamos calificar como leve, quizás la falta de costumbre dentro de la industria hace que la falta de costumbre pese sobre los realizadores, en la que se aboga por la conciliación del pueblo afgano, algo difícil debido a la cantidad de etnias existentes en el país. En esta película nadie es lo que parece, Imran 'Talib' Khan Afridi, el talibán que retiene a los periodistas, es un hombre atormentado por el rechazo que sufre por parte de su hija, la periodista norteamericana, no es como el resto de los norteamericanos, no reconoce la diferencia entre Pepsi y Coca Cola ya que ni siquiera las a probado. El guía, un hombre en principio apacible, odia a muerte a los talibanes, y los reporteros indios pasan de periodistas a mediadores, son ellos los que establecen los puentes entre las diferentes comunidades que conviven en el todo terreno que le da nombre a la película. Los reporteros están más interesados en conocer desde dentro el problema que en hacer un reportaje.
El director opta por mostrar la posguerra desde un punto de vista occidentalista, perdiéndose así, tanto la experiencia como realizador de documentales de Kabir Khan, como el poder mostrar una óptica del post-conflicto completamente diferente a la que estamos acostumbrados. En ese sentido se anulan los juicios de valor ya que se muestras tanto a las etnias afganas como a los talibanes como victimas de una situación provocada por no se sabe quien.
En definitiva Kabul Express es una cinta interesante en cuanto a lo que se aleja de la producción comercial de Bollywood. Intenta aprovechar el tirón de John Abraham, protagonista de Dhoom y Jism, una estrella emergente que no acaba de despegar. Sin embargo, a pesar de la rareza de esta producción de Yash Raj Films con Aditya Chopra al frente, la opera prima de Kabir Khan es un película fallida en la que no encuentra un equilibrio entre forma y fondo. Se trata de un director que añora su pasado como realizador de documentales, y justo en esa tensión es donde el relato falla. Frente al preciosismo estético de las imágenes nos encontramos con una inconsistencia narrativa que da lugar a cierta perdida de interés a medida que avanza el relato.
Publicado por Miguel Pérez en 20:13:00 0 comentarios
Etiquetas: Bollywood, Kabir Khan
